Jueves, 14 de mayo de 2026


1 Tesalonicenses 5:23-24

Que Dios mismo, el Dios de la paz, os santifique por completo. Que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo sean preservados irreprochables para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os llama es fiel, y él lo hará.

Perspectivas bíblicas

Pablo concluye su carta a los tesalonicenses con una oración. Su

Esas palabras, a la vez que desafiantes y alentadoras, les recordaron —y nos recuerdan a nosotros— que debemos confiar en el carácter y la capacidad del Señor. Nuestro Padre tiene un historial impecable. ¡Es perfecto! ¡No hay nada que sea demasiado grande para nuestro Dios!

Mi alma encuentra descanso en la fidelidad eterna del Señor. A lo largo de mi camino de crecimiento como discípulo, se me recuerda constantemente que no debo confiar en mi propia seguridad, en la confianza en mí mismo. Más bien, se me anima a dar un paso adelante con la confianza que viene de Dios. ¡Esto me aporta una gran libertad a la hora de servir al Señor! En verdad, no se trata de nosotros, ¡se trata de Él!

Es por la gracia de Dios que experimentamos y seguimos la llamada que el Señor nos ha hecho a cada uno de nosotros como discípulos. Debemos reflejar su amor, su paz y su pureza. Afortunadamente, esto no se logra con nuestras propias fuerzas, sino a través del poder santificador del Espíritu. Cuando el Señor nos llama a sumergirnos en el agua «hasta más allá de la cabeza», debemos zambullirnos con confianza y fe. Confiemos en nuestro Padre en cada paso del camino.

Oración de hoy

Señor, ayúdame a ser tus manos y tus pies, un reflejo de ti. Purifícame. Recuérdame que debo acercarme a ti y confiar solo en ti. Dame valor para ser un instrumento de tu amor, tu gracia y tu paz.

—Julie
Stevens, pastora principal de la iglesia Living Hope (Ohio)


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