Efesios 1:18-20
Ruego para que se iluminen los ojos de vuestro corazón, a fin de que podáis conocer la esperanza a la que os ha llamado, las riquezas de su gloriosa herencia entre su pueblo santo y su incomparable poder para con nosotros los que creemos. Ese poder es el mismo que la gran fuerza que ejerció cuando resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a su derecha en los lugares celestiales.
Perspectivas bíblicas
¡Qué regalo es tener un corazón iluminado! El milagro de la presencia de Dios reside en que un corazón iluminado percibe algo más de lo que pueden ver los ojos físicos. Existe una esperanza palpable que acompaña a un corazón totalmente entregado y que trasciende el entendimiento humano. Esta obra más profunda de Dios aporta una fuerza incomparable a nuestras situaciones y a nuestro entorno.
Este pasaje no trata simplemente de una bendición personal; es una profunda llamada a la misión. El mismo poder milagroso de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos sigue manifestándose hoy a través de la vida santificada. El resultado de ese poder es la esperanza, y la esperanza nunca tuvo por objeto que la guardáramos para nosotros mismos. Tenemos el privilegio de ofrecer una perspectiva de la vida diferente a todo lo que ofrece el mundo. Un corazón iluminado ilumina a los demás.
¡El poder que venció a la muerte vive en nosotros para que podamos contribuir a llevar a otros de la muerte a la vida! A través del Espíritu de Dios, recibimos la inspiración para compartir el Evangelio, servir a los que están perdidos y mostrar el amor de Dios a un mundo que nos observa.
Oración de hoy
Dios, abre los ojos de nuestro corazón para que veamos el milagro de tu presencia, y haz que ese milagro se refleje hoy en nuestra conducta y en nuestras palabras, para que los demás vean tu incomparable poder viviendo en nosotros.
—Wendell D.
Brown, superintendente del distrito CotN, Ohio centro-norte
