Sábado, 11 de abril de 2026


Levítico 20:7-8

Santificaos y sed santos, porque yo soy el Señor vuestro Dios. Observad mis mandamientos y cumplidlos. Yo soy el Señor, que os santifico.



Perspectivas bíblicas

Estos dos versículos se encuentran en medio de lo que podrían considerarse palabras sombrías sobre las consecuencias; sin embargo, estamos leyendo palabras de un mandato lleno de esperanza. Como creyentes, se nos enseña no solo qué hacer , sino también cómo debemos hacerlo. Debemos hacerlo (vivir) como un pueblo santo. Esto puede parecer una tarea imposible, pero no lo es. ¿Por qué? Porque en el corazón de la santidad está Dios. Dios es santo. Dios es personal. Dios nos hace santos. Esta es nuestra esperanza, porque significa que la santidad no es complicada.

Estos versículos muestran lo sencilla que es la santidad. Debemos apartarnos del mundo. Debemos mantener una relación con Dios. Debemos obedecer a Dios. Debemos permitir que Dios nos transforme. Estos «debes» son también cosas que Jesús nos enseñó con su ejemplo y nos enseñó a hacer. Si queremos buscar la santidad y convertirnos en discípulos a imagen de Cristo, no nos centremos únicamente en lo que hacemos como personas santas, sino en cómo lo hacemos como personas santas.

Oración de hoy

Dios santo, tú eres el centro de la santidad. No solo nos mandas que seamos santos, sino que nos das la fuerza para serlo. Danos el discernimiento para vivir como personas santas, y no solo para hacer lo que hacen las personas santas.





Lesley Hansher
Pastora principal, Iglesia Nazarena de Kennewick
(Washington)


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