Proverbios 3:1
Hijo mío, no olvides mis enseñanzas, sino guarda mis mandamientos en tu corazón.
Perspectivas bíblicas
Convertirse en un discípulo a imagen de Cristo significa aprender a tomar decisiones piadosas en nuestra vida cotidiana. Esto requiere conocimiento, sabiduría y discernimiento. El conocimiento es lo que sabes; está relacionado con tu capacidad intelectual y mental. La sabiduría es lo que has aprendido a través de la experiencia; está relacionada con el sentido común.
Aunque el verdadero conocimiento y la sabiduría auténtica provienen de Dios, no es necesario ser cristiano para poseerlos. Pero el discernimiento es otra cosa. El verdadero discernimiento, según Tim Keller, es «la capacidad de percibir distinciones y matices de diferencia donde otros solo ven una imagen borrosa». Es «reconocer múltiples opciones y posibles cursos de acción donde otros solo pueden imaginar uno o dos». Esta capacidad de discernir entre «lo bueno, lo mejor y lo óptimo» requiere el poder del Espíritu Santo.
Se ve reforzada por la enseñanza de la Palabra de Dios, guardada en nuestro corazón. El autor de Proverbios 3:1 nos recuerda que este tipo de «enseñanza» nos dará una vida próspera, marcada por la paz (shalom) de Dios (Prov. 3:2). A medida que la santidad de Jesús crece en nuestros corazones y mentes, descubrimos que tenemos una «profundidad de entendimiento» (Fil. 1:9) que se hace realidad en todas nuestras decisiones.
Oración de hoy
Señor, ayúdanos a no olvidar la sabia enseñanza que nos ofrece tu Palabra. Que sea una luz para nuestros pasos y una luz en nuestro camino (Sal. 119:105). Guía nuestras decisiones para que reflejen la justicia y la santidad de Jesús, de modo que nuestras vidas se conviertan en un testimonio de la belleza y la bondad de tus caminos.
—David Busic
Superintendente General, Iglesia del Nazareno
