Jeremías 7:23
Pero les di esta orden: «Obedecedme, y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Caminad en obediencia a todo lo que os mando, para que os vaya bien».
Perspectivas bíblicas
En aquellos días, Dios profetizó a través de Jeremías un juicio futuro contra Judá. El profeta Jeremías predicó al reino de Judá durante cuarenta años, desde el final del periodo asirio hasta la destrucción de Judá a manos de Babilonia (Jer. 7:26, 32-34).
En Jeremías 7, también vemos que Dios, por medio de Jeremías, pidió al pueblo de Judá que se arrepintiera y cambiara sus costumbres, pero, debido a su obstinación y a la maldad de su corazón, no pudieron hacerlo. Allí vemos lo imposible que es para un hombre pecador, con una naturaleza pecaminosa, obedecer a Dios como se espera de él.
La promesa de Jeremías 31:31-34 nos habla del nuevo pacto que Dios establecerá en el futuro, no solo para toda la nación de Israel, sino para todos los que creen en Jesucristo. El concepto de un nuevo pacto es significativo porque apunta a un futuro en el que el pueblo de Dios vivirá una relación transformada con Él, caracterizada por una obediencia genuina, un conocimiento íntimo de Dios y un perdón total.
Esta profecía de Jeremías se cumple en la persona y la obra de Jesucristo en la cruz, cuyo sacrificio constituye la base del perdón de los pecados y del establecimiento de una nueva relación de alianza con Dios, a través de la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas hoy en día.
Oración de hoy
Padre Celestial, gracias por el sacrificio de Cristo Jesús en la cruz por nuestros pecados. Su sacrificio ha hecho posible una relación personal y auténtica contigo, a través de tu Espíritu Santo, para amarte y obedecerte. Ayúdanos a vivir una vida digna de tu llamada.
—Humberto
Mena, superintendente del distrito CotN, América Latina Occidental (California)
